La flacidez cutánea es uno de los signos más visibles del envejecimiento de la piel. Aparece cuando el colágeno y la elastina, las proteínas que dan estructura y elasticidad a la dermis, se producen en menor cantidad o de forma menos eficiente. El resultado es una piel más fina, menos firme y con menor capacidad de recuperarse frente a la gravedad y el movimiento.
El silicio orgánico actúa directamente sobre este proceso: es un cofactor esencial en la síntesis de colágeno y elastina, lo que lo convierte en uno de los oligoelementos más relevantes para el mantenimiento de la firmeza cutánea desde el interior.
La flacidez no es solo una cuestión estética. Es la consecuencia visible de cambios biológicos en la dermis que empiezan antes de los 30 años.
Pérdida de colágeno a partir de los 25 años, la producción de colágeno disminuye aproximadamente un 1% anual. El colágeno tipo I y III, que representa el 70-80% del colágeno dérmico, es el responsable de la firmeza y el volumen de la piel. Cuando disminuye, la piel pierde su arquitectura interna y cede.
Degradación de la elastina la elastina permite que la piel recupere su forma tras estirarse. Con el envejecimiento, las fibras de elastina se fragmentan y el tejido pierde su capacidad de retroceso. A diferencia del colágeno, la elastina prácticamente no se resintetiza en la edad adulta, por lo que su conservación es prioritaria.
Reducción de los glicosaminoglicanos (GAGs) el ácido hialurónico y el condroitín sulfato forman la matriz extracelular que retiene agua en la dermis. Su disminución provoca pérdida de volumen y turgencia, contribuyendo a la apariencia de piel flácida.
Factores que aceleran este proceso más allá del envejecimiento natural: exposición solar acumulada (principal causa de envejecimiento extrínseco), tabaco, pérdida de peso rápida, embarazos, sedentarismo y déficits nutricionales sostenidos.
El silicio es el tercer oligoelemento más abundante en el tejido conectivo humano. Su concentración es especialmente alta en la piel, donde cumple funciones estructurales específicas que lo diferencian de otros suplementos orientados al cuidado cutáneo.
Estimulación de fibroblastos Los fibroblastos son las células de la dermis responsables de producir colágeno, elastina y glicosaminoglicanos. Investigaciones publicadas en Archives of Dermatological Research muestran que el ácido ortosilícico estabilizado estimula la proliferación y actividad de los fibroblastos dérmicos humanos, aumentando la síntesis de colágeno tipo I de forma significativa.
Cofactor en la síntesis de colágeno El silicio actúa como cofactor de la enzima prolil-hidroxilasa, responsable de la hidroxilación de la prolina durante la maduración del colágeno. Sin esta etapa, el colágeno no adquiere la estabilidad estructural necesaria para cumplir su función en la dermis.
Entrecruzamiento de elastina El silicio participa en el entrecruzamiento de las fibras de elastina, proceso que les da su estabilidad funcional. Sin entrecruzamiento adecuado, la elastina se degrada más rápidamente y pierde su capacidad de mantener la piel elástica.
Síntesis de glicosaminoglicanos El silicio también interviene en la producción de GAGs, contribuyendo al mantenimiento del volumen y la hidratación dérmicos que sostienen la arquitectura de la piel.
La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha reconocido que la estimulación del colágeno mediante inductores como el silicio orgánico representa una de las líneas más relevantes en tratamientos de medicina estética actuales.
No todos los suplementos de silicio tienen el mismo efecto. La razón es la biodisponibilidad: la cantidad de silicio que el organismo puede absorber y utilizar realmente.
El silicio en alimentos vegetales (avena, cola de caballo, arroz integral) tiene una biodisponibilidad de aproximadamente el 3-4%. El dióxido de silicio usado en muchos suplementos en polvo tiene biodisponibilidad muy baja porque el organismo lo considera un contaminante y lo elimina.
El silicio orgánico en forma de ácido ortosilícico estabilizado, desarrollado a partir de los trabajos del Dr. Loïc Le Ribault (geólogo con doctorados en La Sorbona y Orsay, con más de 30 años de investigación en silicio orgánico), se formula en cadenas cortas monoméricas que evitan su cristalización en el organismo. Esta configuración permite que el cuerpo lo asimile y utilice directamente, en lugar de eliminarlo como residuo.
La diferencia práctica: la misma cantidad de silicio ingerida en formatos distintos tiene efectos muy diferentes. Lo relevante no es cuánto silicio tomás sino cuánto absorbe realmente el organismo.
Los estudios clínicos disponibles sobre el silicio orgánico de Silicium Laboratories están recopilados en nuestra página de evidencia científica →
La flacidez que aparece tras una pérdida de peso significativa tiene una dinámica diferente. La piel, que se había adaptado a un mayor volumen, no recupera su elasticidad anterior con la misma velocidad que se pierde el tejido adiposo. Esto ocurre especialmente cuando la pérdida de peso es rápida o cuando hay déficit nutricional asociado al proceso.
En estos casos, el soporte a la síntesis de colágeno y elastina es especialmente relevante, ya que la piel necesita los cofactores estructurales para intentar recuperar su arquitectura.
El cuidado de la flacidez puede abordarse desde el interior (oral) o desde el exterior (tópico). Son mecanismos distintos que se complementan.
Vía oral: el silicio orgánico tomado en formato líquido llega a los tejidos dérmicos a través del torrente sanguíneo. Actúa como cofactor en la síntesis de colágeno y elastina desde dentro, de forma sistémica. Sus efectos son progresivos y requieren constancia.
Vía tópica: el silicio en gel actúa localmente en la zona de aplicación. Las moléculas de pequeño tamaño del ácido ortosilícico penetran hacia la capa intradérmica, donde estimulan localmente los procesos de renovación del tejido. A diferencia de muchos cosméticos, su penetración hacia capas más profundas está demostrada médicamente.
Enfoque combinado: el uso simultáneo de silicio oral y tópico actúa en dos frentes: el sistémico (nutrición del tejido desde el interior) y el local (estimulación directa en la zona tratada). Es el enfoque más completo para abordar la flacidez de forma integral.
PhD URV 2006, Departament de Bioquímica i Biotecnologia Tesis: Estudi fisiopatològic de l'acció d'anticossos IgM anti-GM2 d'un pacient sobre la unió neuromuscular Afiliación actual: URV, Departament de Ciències Mèdiques Bàsiques
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