¿Te duele el codo al levantar la taza de café o al girar la llave de una puerta? Estos son algunos de los síntomas que sufren las personas aquejadas de epicondilitis o, como vulgarmente se le llama, “codo de tenista”. En este artículo te aclaramos qué no hacer con epicondilitis y te explicamos todo lo que debes saber sobre esta molesta patología.
Para poder entender qué es lo que no debes hacer si padeces epicondilitis es importante entender qué es la epicondilitis y cuáles son sus causas.
Consiste en una inflamación de los tendones de los músculos de la cara externa del codo. Esta lesión también afecta a los músculos extensores de la muñeca y de los dedos y a los músculos que posibilitan la supinación del antebrazo, es decir, el movimiento que permite que la palma de la mano mire hacia arriba.
En la siguiente ilustración puedes apreciar la musculatura implicada en esta lesión y que hemos comentado en el párrafo anterior.
Las causas más comunes de la epicondilitis son:
Todas ellas implican la realización de tareas repetitivas que causan la inflamación y la degeneración de las fibras tendinosas.
Es interesante el cambio de paradigma respecto a la consideración de esta lesión. En los últimos años, diversos estudios histopatológicos han puesto de manifiesto que la inflamación no es el proceso más relevante y que lo que ocurre en estas patologías es más propio de un proceso degenerativo. Es por ello que el término más correcto para referirse a esta patología sería epicondilosis.
Este es el tema central de nuestro artículo. Así que ahora que ya sabes en qué consiste esta afección y por qué sucede, te enumeramos las cosas qué no debes hacer con epicondilitis:
Tras seguir el tratamiento indicado, también deberemos adoptar medidas de prevención. Te recomendamos las siguientes:
Los síntomas de la epicondilitis son fácilmente identificables :
La sintomatología es gradual. Al comienzo de la lesión el dolor aparece al realizar la acción o acciones que lo causan. Más adelante, si continúa el sobreuso continuado, el dolor se cronifica y permanece incluso en reposo.
La movilidad del codo no se ve alterada. En algunos casos, puede producirse una epitrocleitis, dolor asociado a la parte interna del codo, por realizar un sobreuso compensatorio, dado el dolor y la disminución de la funcionalidad en la parte externa del codo.
El tratamiento es conservador, es decir, se recomienda adoptar medidas para reducir la inflamación como las que te comentamos a continuación y, sobre todo, se requiere el cese del sobreuso de la musculatura. De este modo, se pretende evitar la cronificación de la lesión y tener que aplicar métodos más agresivos como las infiltraciones o la cirugía.
Estas medidas son:
Tras la mejoría y el alta médica si es el caso, como ocurre en otras lesiones articulares, se puede volver a la realización de las actividades cotidianas utilizando una cincha o banda preventiva y realizando de manera rutinaria los ejercicios indicados por el fisioterapeuta.
Ejemplo de algunos ejercicios adecuados para eludir esta lesión.
Mantener estirado el brazo afectado, manteniendo el codo recto y la mano con la palma hacia arriba. Sujetar los dedos de la mano del brazo afectado con la otra mano y tirar suavemente. Mantener el estiramiento 30 segundos.
Con el antebrazo apoyado en una mesa, dejar la mano fuera del borde con la palma hacia arriba sujetando una mancuerna ligera.
Flexionar la muñeca, bajar y extender lentamente para volver al inicio. Repetir 10 veces.
Sujetar y retorcer una toalla enrollada con las dos manos en uno y otro sentido. Repetir 10 veces.
Si padeces o has padecido alguna vez esta lesión, sabrás lo dolorosa que puede llegar a ser. Por ello, saber qué no hacer con epicondilitis es importante para no agravarla , al igual que tomar las oportunas medidas preventivas.