Muchas veces, cuando tenemos sensación de rigidez o sentimos dolor, lo achacamos a un problema en los músculos o articulaciones. Sin embargo, podría ser un problema de la fascia. ¿Habías oído hablar de este concepto?
En este artículo te explicamos qué es la fascia, por qué es importante entender sus funciones y cómo puedes protegerla de manera natural para no tener problemas relacionados con ella.
La fascia es una red tridimensional o malla de tejido conectivo que se extiende por todo el cuerpo. Podría decirse que es una segunda piel. Se compone de un grupo de capas compuestas principalmente por colágeno que se extiende de manera ininterrumpida por todo el cuerpo para envolver músculos, articulaciones, huesos, órganos, nervios, vasos sanguíneos…
Es decir, es el primer elemento del conocido como tejido conectivo que se encarga de unir todos los elementos del cuerpo.
Entre sus componentes —además del colágeno que ya hemos anotado que es el principal— se encuentran la elastina y el ácido hialurónico.
La fascia se divide en:

Podemos decir que la fascia se encarga de dar forma al cuerpo y mantenernos erguidos. De hecho, nuestros órganos, músculos, piel y vasos sanguíneos requieren de esta capa membranosa para que el sistema musculoesquelético mantenga la posición. De hecho, el principal cometido de la fascia es favorecer que el cuerpo funcione como una unidad.
Entre otras competencias, también es la encargada de:
La fascia influye en la agilidad y la forma física, por lo que es un factor importante para nuestro bienestar. Es capaz de influir positivamente en nuestro equilibrio físico y mental.
Cuando gozamos de buena salud, la fascia está hidratada, es elástica y se mueve. Cuando pierde hidratación se reduce la flexibilidad, lo que compromete el movimiento corporal y aparece la tensión y el dolor. Esto aumenta el riesgo de lesión.
Hay varios factores que provocan la falta de flexibilidad en la fascia:
La falta de flexibilidad en la fascia tiene consecuencias en los músculos y órganos. La circulación de los vasos sanguíneos también puede verse afectada; así como la comunicación entre las células.
A nivel muscular, puedes diferenciar un problema en la fascia porque el dolor mejora con el movimiento, algo que no sucede en las lesiones musculares.
Cuidar de tu fascia de la mejor forma implica poner en práctica una serie de hábitos saludables. Estos son los más importantes:

Por otro lado, además de mantener unos hábitos de vida saludable, es buena idea suplementar la dieta con colágeno y oligoelementos que favorezcan su producción como las vitaminas C y E y el silicio.
Te recomendamos:
Como ves son varias las opciones que te permiten cuidar tu fascia de manera natural. Mejorar y regenerar los tejidos no solo te hará sentir mejor de forma física, sino que también repercute en tu bienestar mental.
PhD URV 2006, Departament de Bioquímica i Biotecnologia Tesis: Estudi fisiopatològic de l'acció d'anticossos IgM anti-GM2 d'un pacient sobre la unió neuromuscular Afiliación actual: URV, Departament de Ciències Mèdiques Bàsiques
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