Si nos preguntamos dónde se encuentra el silicio, tenemos que saber que este mineral está presente de forma orgánica en gran parte del cuerpo. Desde el pelo hasta los tendones, pasando por dientes, uñas, huesos, vasos sanguíneos, cartílagos y músculos. Aquí repasamos qué beneficios aporta a nuestra salud, especialmente por favorecer la producción de colágeno y elastina.
Además, vemos cómo lo podemos introducir en nuestra dieta a través del consumo de grupos de alimentos concretos. Y, también mediante suplementos basados en el silicio orgánico como el Silicium G7 Original, el Silicium G7 Siliplant o el Living Silica Collagen Booster (con los dos tipos de silicio más asimilables del mercado).
Antes de profundizar en dónde se encuentra el silicio orgánico, recordamos que es uno de los oligoelementos esenciales más importantes del organismo, conoce cómo evitar la falta de silicio. Ya que participa en variedad de procesos regenerativos, gracias al colágeno y la elastina. En estudios científicos ha demostrado ser útil para:

A partir de los 35 años la concentración de silicio en nuestro cuerpo disminuye. Por tanto, necesitamos un aporte extra al margen de los alimentos, donde se encuentra el silicio de manera natural. No son suficientes para cubrir la dosis diaria recomendada, que se sitúa entre los 15 y 35 miligramos.
Es más, de lo que comemos realmente absorbemos sólo la mitad. Ya que esto depende de la dieta habitual que sigamos y de cómo cocinamos. Por ejemplo, al preparar los productos a altas temperaturas, pierden gran porcentaje del contenido que tienen en el oligoelemento. A continuación detallamos los alimentos más ricos en silicio.
Todos los vegetales: pepino, lechuga, cebolla, repollo, zanahoria, calabaza, judía verde, brócoli, espárrago, rábano, espinacas, etcétera. Lo ideal es comerlos en crudo para que el mineral no se quede en el agua durante las cocciones largas. Otra alternativa es saltearlos o cocinarlos al vapor.
Avellanas, anacardos, cacahuetes, nueces, almendras, semillas de calabaza y de girasol… Realmente ocurre lo mismo que en el anterior caso: todos los frutos secos son buenas fuentes de silicio, así que podemos consumir los que más nos gusten.
En cítricos como la naranja, la mandarina y el limón es donde se encuentra el silicio. Igual que en las fresas, el kiwi, la manzana, el mango, las uvas y los plátanos o bananas, entre otras frutas.
De este grupo destacamos la quinoa, el mijo, la avena, el arroz y el centeno. Aunque también nos sirven el salvado de trigo, la cebada, la soja, el maíz o la pasta. Deben ser integrales porque los procesos de refinado eliminan el silicio que está de forma orgánica en las cortezas de los cereales.

Aparte de que podemos obtener el mineral a través de bebidas como las infusiones de cola de caballo o de bambú, igualmente es muy recomendable usar suplementos alimenticios para mantener los niveles idóneos de silicio en el cuerpo. Como los citados al inicio del texto
Aunque también está disponible la gama de cápsulas, que incluye productos como el Silicium G7 Activ+, una fórmula con magnesio y vitamina C que se suma al silicio orgánico para aportar más beneficios. O los geles y cremas, de rápida penetración en el ámbito cutáneo y articular, al aplicarse en varias partes del cuerpo.
Estos productos, donde se encuentra el silicio orgánico, constituyen un modo totalmente viable de incrementar nuestra dosis del oligoelemento. Porque nuestro cuerpo no lo desecha y sí lo asimila sin ningún problema. Así que ya sabes cómo tomarlo.
PhD URV 2006, Departament de Bioquímica i Biotecnologia Tesis: Estudi fisiopatològic de l'acció d'anticossos IgM anti-GM2 d'un pacient sobre la unió neuromuscular Afiliación actual: URV, Departament de Ciències Mèdiques Bàsiques
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