Las situaciones estresantes son capaces de desequilibrar el buen funcionamiento de nuestro organismo, sobre todo cuando se prolongan en el tiempo.
De hecho, el estrés puede desencadenar problemas de salud a diferentes niveles y en distintos grados, siendo la piel una de las áreas corporales más afectadas.
Un ejemplo de ello es la dermatitis por estrés, un problema cutáneo de naturaleza inflamatoria que puede afectar a personas de cualquier edad.
En términos generales, la dermatitis es una enfermedad inflamatoria de la piel que da lugar a la aparición de erupciones denominadas eccemas y provoca enrojecimiento y picazón.
No obstante, existen distintas formas de dermatitis que difieren en la causa que las origina y la sintomatología que presentan, como la dermatitis seborreica, de contacto, herpetiforme o atópica, entre otras.
La dermatitis atópica constituye uno de los tipos más comunes de dermatitis. En su desarrollo intervienen múltiples factores, pero se desconoce la causa exacta que la provoca.
No obstante, sí se sabe que el estrés puede ser muy importante en su manifestación y empeoramiento; de hecho, en muchas ocasiones es el desencadenante principal, en cuyo caso hablamos de dermatitis por estrés.
En la dermatitis por estrés existe una estrecha conexión entre el estado emocional y la condición de la piel, pues las emociones y el grado de tensión pueden desencadenar diferentes reacciones a nivel cutáneo.
Así, las situaciones de estrés, tanto puntuales como crónicas, pueden dar lugar a la aparición de dermatitis por estrés, pero también de otros problemas en la piel como, por ejemplo, la psoriasis, que puede ser provocada o empeorada por estados estresantes.

El estrés puede promover una respuesta inflamatoria capaz de desencadenar episodios de dermatitis atópica grave. Sin embargo, los brotes de dermatitis también pueden generar un estrés elevado y otras afecciones psicoemocionales, como la ansiedad y la depresión.
Es decir, ,se trata de un problema cutáneo que puede tener un notable impacto emocional y psicológico en las personas que lo padecen.
Por lo general, esto ocurre porque las molestias y dolores ocasionados por los brotes de dermatitis pueden ser tan intensos que terminan por afectar el descanso y el día a día de las personas afectadas.
La dermatitis por estrés es un problema que se retroalimenta, por lo que requiere que actuemos tanto a nivel de la piel como en relación al bienestar emocional.
La dermatitis atópica por estrés se caracteriza por cursar en forma de brotes, que se producirán próximos en el tiempo a situaciones estresantes.
También se intuye una posible dermatitis por estrés, cuando la tensión psicológica y/o emocional empeora los síntomas en curso.
Las manifestaciones cutáneas ocasionadas por la dermatitis tienden a aparecer en los pliegues de los codos y en la parte trasera de las rodillas, aunque pueden producirse en cualquier área del cuerpo.
Entre los síntomas que se pueden experimentar como consecuencia de este tipo de dermatitis se incluyen:
A pesar de que la frecuencia de los brotes de dermatitis varía, esta patología tiende a cronificarse.
El tratamiento de la dermatitis atópica tiene dos objetivos principales: reducir los síntomas que se producen durante los brotes, como el picor y los eccemas, y evitar que la dermatitis empeore.
Estas son las pautas de tratamiento más comunes:
*Tratar solo las manifestaciones físicas no ayudará a prevenir que se produzcan nuevos brotes.
Lo primero que debes hacer es identificar cuáles son los estresores o situaciones incómodas que te hacen tener estrés, para ser consciente de ello y controlarlo aplicando las técnicas apropiadas.

Aunque lo ideal es acudir a un especialista que pueda evaluarnos y asesorarnos de manera individualizada, algunas estrategias generales para llevar a cabo una mejor gestión el estrés son:
En definitiva, si sufres dermatitis por estrés debes cuidar tanto tu piel como tu bienestar emocional, ya que ambos están estrechamente ligados.
Además, para reducir la aparición de brotes y/o la intensidad de estos, destierra los malos hábitos y asegúrate de que aportas a tu cuerpo y a tu piel todos los nutrientes y minerales que necesita.
Si notas brotes cutáneos coincidiendo con periodos de estrés o ansiedad, y los síntomas empeoran cuando te sientes nervioso o tenso, es probable que se trate de dermatitis por estrés.
Hidrata bien tu piel, evita rascarte, usa cremas con ingredientes calmantes como aceite de oliva, silicio orgánico o vitamina E, y aborda el manejo del estrés con técnicas de relajación, ejercicio y sueño adecuado.
PhD URV 2006, Departament de Bioquímica i Biotecnologia Tesis: Estudi fisiopatològic de l'acció d'anticossos IgM anti-GM2 d'un pacient sobre la unió neuromuscular Afiliación actual: URV, Departament de Ciències Mèdiques Bàsiques
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