Aunque cada persona es única y, por lo tanto, también lo es su piel, existen ciertas enfermedades cutáneas, como la dermatitis atópica, que hacen que las personas que las padecen tengan la piel seca por la deficiencia de lípidos y la falta de humedad.
La piel atópica, además, la pueden sufrir personas de todas las edades. Ahora bien, es más frecuente entre aquellas personas que tienen alergias y sufren de rinitis.
En este artículo te contamos cómo puedes utilizar aceite de oliva para dermatitis atópica y otros remedios que pueden ayudarte a mejorar el aspecto de tu piel y disminuir el prurito.
La dermatitis atópica, también conocida como eccema es una inflamación crónica de las capas superficiales de la piel, que presenta también erupciones de color rojo y suele picar.
Es una de las enfermedades cutáneas más frecuentes, especialmente en zonas urbanas de países desarrollados. Puede aparecer en cualquier edad; de hecho, muchas personas la desarrollan antes de cumplir el año de edad. Sin embargo, también puede aparecer en la adultez.
No se trata de una alergia a alguna sustancia en particular, sino a un defecto genético de la barrera cutánea que predispone a la piel a inflamarse.
Para prevenir la piel atópica puedes seguir ciertas pautas como una buena alimentación, hábitos de vida saludables y emplear productos de cuidado personal con el mayor número de ingredientes naturales posible. De ahí que el aceite de oliva pueda ser un gran aliado.
El aceite de oliva es un aceite vegetal que tiene principalmente un uso culinario, aunque cada vez más se utiliza en el ámbito estético. El aceite de oliva se obtiene del fruto del olivo, al que llamamos aceituna u oliva.
El aceite de oliva se compone de ácido oleico, ácido linoleico, ácido palmítico, ácido esteárico y ácido linoléico. Vitaminas E y K.
Los antiguos egipcios ya utilizaban el aceite de oliva como bálsamo. Lo hacían después de emplear cenizas o arcillas para purificar su piel. El aceite de oliva protege la piel de factores externos y favorece la regeneración de las células, ya que actúa como emoliente gracias a los ácidos grasos.
Los atletas de la antigüedad clásica, por ejemplo, utilizaban el aceite de oliva para proteger su piel del sol, el calor y las caídas. Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha utilizado el aceite de oliva para fabricar bálsamos, emplastos, ungüentos, linimentos y cataplasmas para quemaduras, durezas, heridas, incluso torceduras y luxaciones.
Puedes utilizarlo como limpiador previo a la ducha, como calmante en momentos puntuales de mucho picor y para regenerar zonas afectadas por el eccema que haya podido sufrir alguna lesión.
El mejor remedio para evitar que se empeore la zona inflamada por el eccema es humectar la piel. Es importante también no rascarse el sarpullido.
Los jabones tienen la cualidad de eliminar la grasa de la piel, por lo que si tienes piel atópica te recomendamos que no utilices jabón cuando te duches. Elige mejor un limpiador suave sin jabón que sea respetuoso con tu piel, como un aceite de ducha.
Una vez que te hayas duchado, humecta tu piel con una crema específica para piel atópica. Para calmar la piel seca, irritada y descamada puedes probar Silicium G7 Soriaskin Gel. Se trata de una crema con silicio perfecta para pieles irritadas, con picores y con tendencia a la sequedad y descamación. Ayuda a la protección y regeneración cutánea. Para mejorar los resultados, puedes complementarlo con la toma de Silicium G7 Siliplant que contribuye a la buena salud de tu piel.
Además, puedes complementar tu rutina de higiene para piel atópica con otros tratamientos complementarios:
Como ves, los hábitos de vida saludables, una rutina de higiene e hidratación especial para pieles atópicas y el uso de remedios naturales pueden ayudarte a mejorar las molestias provocadas por la piel atópica. El uso de aceite de oliva para dermatitis atópica puede ayudarte, pero también un cuidado integral de tu organismo, tanto por fuera como por dentro, será clave para mantener la buena salud de todos tus tejidos.